Escribe tus gastos fijos del mes y qué tanto margen dejas en promedio. Te decimos cuánto necesitas vender cada día para cubrir gastos — y desde ahí, todo lo que vendas ya es ganancia.
Arriendo + servicios + empleados + lo que pagas sí o sí
De cada $10.000 que vendes, ¿cuánto es ganancia?
Para repartir la meta entre tus días reales
La mayoría de dueños de negocio miden el día por sensación: "hoy hubo bastante gente" o "hoy estuvo flojo". El problema es que esa sensación no te dice si lo que vendiste alcanzó siquiera para cubrir lo que el negocio gasta sí o sí ese día, así haya vendido mucho o poco: arriendo, servicios, nómina.
El punto de equilibrio reemplaza esa sensación por un número exacto: la venta mínima del día para no perder plata. No es un concepto solo para contadores — es la respuesta a la pregunta que de verdad importa: ¿hoy gané o estuve regalando el día?
Toma tus gastos fijos del mes (lo que pagas exista o no exista venta) y divídelos entre tu margen promedio, para saber cuánto tienes que vender en total ese mes solo para cubrir esos gastos. Reparte ese total entre los días que tu negocio abre, y tienes tu meta diaria. Todo lo que vendas por encima de esa meta, ya es ganancia real para ti.
Tomemos un restaurante familiar hipotético, con números redondos para que la cuenta se vea clara:
$4.200.000 ÷ 0,35 = $12.000.000 en ventas al mes solo para cubrir gastos. Repartido entre 26 días, son unos$461.500 al día. Ese es su punto de equilibrio diario.
Con ese número, un día de $500.000 se lee distinto: quedó unos $38.000 por encima de la meta, positivo pero no holgado. Y un día de $430.000, que se sintió tranquilo, en realidad quedó por debajo. Si el margen sube de 35% a 40%, la meta diaria baja a unos $404.000: casi $58.000 menos por día sin necesidad de un solo cliente adicional.
Fíjate en el peso de la nómina: el ayudante es más de la mitad de los gastos fijos. Por eso conviene usar el costo real del empleado y no solo el sueldo; con el sueldo solo, la meta sale bastante más baja de lo que realmente es. Y si tu problema no es la meta sino que vendes bien y aun así te quedas sin plata, lo que falla es el flujo de caja.
Es la cantidad de ventas que necesitas hacer en un período (día, semana o mes) para que la ganancia de esas ventas alcance a cubrir exactamente tus gastos fijos, sin ganar ni perder plata todavía. Todo lo que vendas por encima de ese punto ya es ganancia real.
Suma tus gastos fijos del mes (arriendo, servicios, empleados, etc.), divide ese total entre tu margen de ganancia promedio para saber cuánto necesitas vender en total al mes, y luego divide ese resultado entre los días que abres al mes. Esta calculadora hace esa cuenta completa por ti.
Significa que ese mes no vas a alcanzar a cubrir tus gastos fijos con lo que vendiste, así que vas a terminar sacando plata de tu bolsillo o quedando debiendo, aunque el negocio haya tenido movimiento. No es necesariamente una señal de que el negocio no sirve — a veces basta con ajustar el margen o los gastos fijos.
Sí, y es uno de los ajustes más rápidos que puedes hacer. Si subes tu margen promedio (por ejemplo, ajustando precios con la calculadora de margen), necesitas vender menos unidades o menos plata en total para llegar al mismo punto de equilibrio.
Todo lo que pagas sí o sí cada mes, así vendas mucho o poco: arriendo del local, servicios públicos, nómina de empleados, cuota de préstamos, internet. No cuentes ahí el costo de los productos que vendes — ese ya está incluido en tu margen.
Calcular la meta es el primer paso. El segundo es saber, sin esperar a fin de mes, si la estás cumpliendo. Rosiv te muestra en tiempo real cuánto llevas vendido hoy, para que sepas de inmediato si ya cubriste tus gastos fijos o si todavía te falta.
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